Esta receta es un tesoro porque... no tengo (no tenemos) ni idea de dónde salió (creemos que de la sección de cocina de una revista de manualidades).
La he ido modificando a lo largo de los últimos años y es un bizcocho fácil, pero tan, tan fácil... que es casi un milagro que salga tan rico. Al lío.
Utensilios
Bol
Cuchara sopera7
Jarra medidora / balanza de cocina
Espátula de silicona
Tamiz (el colador metálico de toda la vida)
Batidora de varilla manual, o de máquina
Molde redondo desmontable / o tipo corona, de unos 22 cm de diámetro.
Ingredientes (si crees que será mucho bizcocho, o sois pocos en casa, divide a la mitad las cantidades, utiliza un molde de 18 cm. y listo. Yo, a veces, lo hago).
4 huevos M
350-400 g. de azúcar
400 g. de harina
10 g. de levadura de repostería (tipo Royal o marca blanca)
Una pizca de sal (potencia el sabor)
16 cucharadas soperas de vino blanco (le pongo el de cocinar. El baratito del súper)
200 ml de aceite de oliva suave (tipo arbequina u hojiblanca) o girasol. Al gusto.
Modo de hacerlo
Precalienta el horno, a 160/170 o, arriba y abajo.
Encamisa el molde: pinta de mantequilla y con harina (sin excederte en lo de harina, sacúdelo en el fregadero para que suelte el posible exceso).
En el bol, bate los huevos con el azúcar unos cinco minutos. Añade el aceite y bate un minuto. Añade el vino blanco y bate otro minuto. Incorpora la harina con la levadura (previamente, tamízala o ve incorporándola a medida que la tamizas) y la pizca de sal, bate suavemente hasta que se integre y no haya grumos.
Ayudándote de la espátula de silicona, vierte la mezcla en el molde.
Levanta el molde unos centímetros de tu superficie de trabajo (ojito, no te vayas a cargar un cristal, pon un paño de cocina), y deja caer dos o tres veces. Esto hace desaparecer las burbujas de aire.
Introduce en el horno, y hornea unos cuarenta y cinco minutos (tiempo aproximado, depende de tu horno. Puede necesitar diez o quince minutos más). A partir del minuto treinta, vigila tu bizcocho. Testea que esté hecho con una brocheta de madera (un palito largo), cuando salga completamente limpio, estará. A veces, la superficie empieza a tostarse y no está hecho, cúbrelo con un poco de papel de aluminio que no se queme. Saca del horno, déjalo reposar en el molde unos diez minutos, desmolda y deja enfriar del todo sobre una rejilla.
Si el bizcocho lo van a tomar niños, sírveles un trozo moderado (por aquello del vino, pero que ni se nota).
Riquísimo con café con leche, con un vaso de leche... Con té.
¡A disfrutar! (Ya me cuentas).

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